El 30 de enero de
1933 Hitler accede a la Cancillería alemana después de ganar unas elecciones
democráticas.
Si parece un
pato, nada como un pato y grazna como un pato, entonces probablemente sea un
pato.
Sirvan este dato
y este aforismo como introducción a la tesis que voy a defender en este
artículo. No es mía, muchos la comparten, pero parece que la inmensa mayoría (y
hablo de ciudadanos informados, sea cual sea su ideología, y de la mayoría de
los políticos) no quiere darse cuenta de la gravedad de la situación actual.
Los que podrían cambiarla y ponerle remedio hacen como que no se enteran o
quizá crean ingenuamente que no va con ellos y, como muchos ciudadanos alemanes
dijeron después de la derrota del Führer y su ejército “no sabíamos nada”, “no
nos dimos cuenta ni lo vimos venir” o disculpas similares; cuando ya se
conocían las andanzas del Partido Nazi y sus escuadras ciudadanas desde el año
1923.
HECHOS:
Desde que el
Partido Popular llegó al poder con José María Aznar en el año 1996 se inició
una alternancia en el gobierno entre el PP y el PSOE que conllevaba, por
mandato constitucional, la renovación del Consejo
General del Poder Judicial cada
cinco años. La renovación de los vocales del CGPJ implicaba, de facto, un acuerdo
entre los dos grandes partidos pues ninguno de ellos llegaba por si solo a la
mayoría de tres quintos necesaria. Desde entonces el PP mantuvo una estrategia
clara: Cuando gobernaba llegaba a pactos de renovación con el PSOE y cuando
estaba en la oposición vetaba la renovación… y así sucesivamente, con la
escandalosa consecuencia de que la última renovación se llevó a cabo tras ¡cinco
años de veto! por el PP y solo tras un acuerdo de renovación que permitía que
siguiera la mayoría conservadora en el CGPJ.
Los jueces que
han osado ejercer su profesión de manera independiente y contraria a la extrema
derechización imperante en la alta judicatura, fueron apartados de la carrera
judicial. Baltasar Garzón fue inhabilitado cuando instruía el Caso Gürtel y
Elpidio Silva por su instrucción del caso Blesa (sí, ese que más tarde se
“suicidó” con una escopeta de caza) que, curiosamente, y según la hipótesis del
juez instructor, estaba también implicado ¿en? sí, exactamente, en el Caso
Gürtel. Recordemos que el Caso Gürtel fue una de las grandes causas por
corrupción, latrocinio, evasión de impuestos y prevaricación abiertas contra el
PP (hay cientos de ellas y en algunas se llegó a definir al Partido Popular, en
sede judicial, por jueces y fiscales, como una “asociación de delincuentes”).
Cuando Podemos
aparece en la escena política allá en 2014, sacando cinco escaños en las
elecciones europeas y, más tarde, consolidándose como una alternativa real a la
izquierda del PSOE y formado una coalición de gobierno con Pedro Sánchez en el
año 2020, saltan todas las alarmas ¿por qué? Porque Podemos se manifiesta como
ideológicamente de izquierdas y, lo que es peor e imperdonable, no depende de
los bancos para mantenerse, solo depende de sus afiliados con sus cuotas y de
los créditos personales que sus militantes o simpatizantes le conceden en cada
campaña electoral. ¿Consecuencia? se inicia el acoso a Podemos y a sus
fundadores y altos cargos.
El juez Manuel
García-Castellón, traído en 2017 de su destino dorado en Italia siendo Jorge
Fernández Díaz ministro del Interior con M. Rajoy (sea quien sea ese individuo,
como se indica en la sentencia de “los papeles de Bárcenas”), a donde lo habían
mandado con pingües emolumentos y casi nulas obligaciones en justa recompensa
por su actuación en casos sonados como la Operación Pelícano (sí, esa
relacionada con la expulsión de Baltasar Garzón), el caso Atlético o el atentado
contra José María Aznar. Vuelve a la Audiencia nacional en el 2017 para
sustituir ¡oh sorpresa! al juez Eloy Velasco (quien recientemente ha criticado
públicamente a Irene Montero con la preciosa frase “nunca aprenderá Irene
Montero desde su cajero de Mercadona…” demostrando su talante machista y
reaccionario). El juez García Castellón inicia múltiples causas judiciales
contra todo lo que huela a izquierdismo o independentismo. Contra múltiples
dirigentes de Podemos y contra el propio partido. Acusó de terrorismo a Carles
Puigdemont. Sacó a Dolores de Cospedal del caso Kitchen (el uso de la policía
para espiar a Bárcenas)… fue, en suma, el ariete del PP contra todos sus
oponentes y el que velaba porque los dirigentes del partido pudieran seguir
cometiendo fechorías con impunidad.
Se han propuesto
querellas contra Podemos o altos cargos de Podemos por decenas. Todas
sobreseídas o desestimadas o resueltas sin consecuencias. Querellas contra
Podemos, querellas contra Pablo Iglesias, querellas contra Juan Carlos
Monedero, querellas contra Pablo Echenique, querellas contra Irene Montero,
escrache contra Irene Montero y Pablo Iglesias en su casa durante ¡más de un
año!, siendo ministra y vicepresidente respectivamente del gobierno del país…
En abril de 2024
el juez Juan Carlos Peinado inicia una querella contra Begoña Gómez Fernández, esposa
del Presidente del Gobierno, promovida por la organización ultracatólica Hazte
Oír y el seudo sindicato de extrema derecha Manos Limpias (precioso oxímoron,
por cierto) sostenida con… ¡recortes de prensa!
En octubre de 2024
el Tribunal Supremo abre causa contra el fiscal general del Estado, Álvaro
García Ortiz, por un presunto delito de revelación de secretos, en relación con
el caso del novio de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador, inculpado por
Hacienda por evasión de impuestos. La Guardia Civil incauta, todo ¡todo! lo
existente en el despacho del fiscal por orden del juez instructor, Ángel Luis
Hurtado. En este momento están en poder de este juez, de los miembros de la
Guardia Civil si han hecho copias y del Tribunal Supremo, datos privados del
Fiscal General del Estado, datos referentes al CNI, a asuntos de terrorismo y
datos que afectan a la política internacional de España… y no pasa nada.
Podría hacer
referencia a muchos más hechos que darían, sin duda, para un libro extenso que
espero que algún historiador afronte en un futuro próximo, pero que exceden de las
pretensiones del presente artículo.
HIPÓTESIS:
En 1976 Manuel
Fraga y otros seis altos cargos del franquismo fundan Alianza Popular para
mantener incólume el poder real del franquismo (grandes bancos, familias destacadas
del régimen, terratenientes, grandes industriales, multinacionales y, como no,
la Iglesia Católica).
En la Transición
pasan muchas cosas. Se admite la Monarquía instaurada por el dictador sin
siquiera dudarlo e incluso asistimos a un conato de golpe de estado (el
conocido como 23F) en el que el papel del rey está aún por evaluar en
profundidad y, en consecuencia, se reforma el ejército limándole sus resabios
franquistas pero ¡oh sorpresa! Toda la judicatura se mantiene tal cual.
La Constitución Española,
que no es ni mucho menos la más progresista de Europa, se ha tergiversado a
voluntad. La interpretación de los artículos 64 y 65 de forma que el rey es
intocable, haga lo que haga, es suficientemente ilustrativa. Las consecuencias
ya las conocemos: Un rey ladrón, corrupto, evasor de impuestos y traidor a su
Patria. La reciente querella interpuesta contra el rey emérito por un grupo de juristas,
periodistas e intelectuales, por delitos contra Hacienda (cometidos después de
su abdicación y habiendo perdido la inmunidad) es muy probable que quede en
nada porque el CGPJ, y por tanto el Tribunal Supremo, son los que son y
trabajan para quien trabajan, que en ningún caso son los ciudadanos.
El control de la
Justicia por lo más reaccionario de la profesión fue una decisión clara y,
salvo escasas excepciones (que, como he contado más arriba, fueron apartadas
del tablero de juego) lo sigue siendo. Los tribunales de oposiciones, los
preparadores de los aspirantes y las familias de rancio abolengo copan, de facto,
el acceso a la judicatura y hoy definir al alto estamento judicial como de
extrema derecha, corporativista y prevaricador es quedarse corto.
La degradación de
la justicia ha ido en continuo aumento pues, sabedores de su impunidad, los
jueces reaccionarios alcanzan en sus acciones alturas insospechadas hace pocos
años. La irrupción e incautación de documentos en el despacho del Fiscal
General del Estado es un extremo difícil de superar… y el CGPJ no ha hecho
nada.
TESIS:
Vuelvo al
aforismo del pato. Visto lo visto no hay otra conclusión posible: Estamos bajo
una dictadura judicial que
reinterpreta las leyes a su gusto, modifica la Constitución cuando le viene en
gana, utiliza a las fuerzas del orden a su conveniencia y practica la represión
continuada contra todo y todos los que huelan a izquierdismo. El apoyo casi
total de la prensa escrita y de la inmensa mayoría de las televisiones refuerza
la tesis y refuerza su poder.
Los partidos de
la extrema derecha (PP y sus adláteres) practican la mentira como una de las
bellas artes, toman decisiones políticas (normalmente basadas en la
incompetencia cuando no en el latrocinio continuado o en ambos) con resultados
mortales (los 7291 muertos de los Protocolos de Isabel Díaz Ayuso o los 223 de
la dana de Valencia bajo la dirección de Carlos Mazón) y no pasa nada.
No podemos
permitir que esto siga así. O los ciudadanos tomamos conciencia y obligamos a
nuestros gobiernos a tomar medidas urgentes y drásticas o terminaremos
lamentándolo y sufriendo, aún más, las consecuencias. Recordemos a la
ciudadanía alemana del año 1933 y no cometamos sus mismos errores
REFERENCIAS:
Dejo algunas
referencias de lo que mantengo en mi artículo, de plumas y opiniones muy
diversas y, sin duda, más fundadas que la mía. Podría haber añadido muchas más.
Los secretos del
Supremo, por Ignacio Escolar director de elDiario.es:
https://www.eldiario.es/blog/el-boletin-del-director/secretos-supremo_132_11864734.html
Cómo lo ve… José
Antonio Martín Pallín, entrevista en InfoLibre al ex magistrado del Tribunal
Supremo:
https://www.youtube.com/watch?v=4jUTx5zvxmY
Las cúpulas de
los tribunales seguirán bajo el control de la derecha, artículo de InfoLibre:
https://www.infolibre.es/politica/titanica-tarea-cgpj-introducir-pluralismo-judicatura-arrasa-derecha_1_1910089.html