Luigi Mangione, asesino confeso de Brian Thompson, director de la mayor aseguradora privada de salud en los EEUU (lo que significa que es la mayor aseguradora de salud del mundo), dejó escrita una nota para el FBI que no tiene desperdicio. Decía:
“A los federales: seré breve, porque respeto lo que hacen por nuestro país. Para ahorrarles una investigación prolongada, dejo en claro que no estaba trabajando con nadie. Esto fue bastante trivial: algo de ingeniería social elemental, diseño asistido por ordenador básico, mucha paciencia. El cuaderno de espiral, sí está presente, tiene algunas notas dispersas y listas de tareas pendientes que iluminan la esencia del asunto. Mis dispositivos están bastante bloqueados, porque trabajo en ingeniería, así que probablemente no haya mucha información allí. Me disculpo por cualquier conflicto o trauma, pero tenía que hacerse. Francamente, estos parásitos simplemente se lo merecían. Un recordatorio: Estados Unidos tiene el sistema de salud número uno más caro del mundo, pero ocupamos aproximadamente el puesto número 42 en esperanza de vida. United es la empresa (indescifrable) más grande de Estados Unidos por capitalización de mercado, solo detrás de Apple, Google y Walmart. Ha crecido y crecido, pero ¿en la misma medida que nuestra esperanza de vida? No, la realidad es que estos (indescifrable) simplemente se han vuelto demasiado poderosos y continúan abusando de nuestro país para obtener enormes ganancias porque el público estadounidense les ha permitido salirse con la suya. Obviamente, el problema es más complejo, pero no tengo espacio y, francamente, no pretendo ser la persona más calificada para exponer el argumento completo. Pero muchos han sacado a la luz la corrupción y la codicia (por ejemplo, Rosenthal, Moore) hace décadas y los problemas simplemente siguen existiendo. No es una cuestión de concienciación en este momento, sino que son claramente juegos de poder. Evidentemente, soy el primero en enfrentarlo con una honestidad tan brutal."
Digo, de entrada, que el uso de la violencia es erróneo y criticable, venga de donde venga. Tampoco es menos cierto lo que dejó dicho Jean Rostand, filósofo francés: "Mata a un hombre y serás un asesino; mata a millones y serás un conquistador; mátalos a todos... y serás un Dios."
Benjamín Netanyahu es, a día de hoy, un buen ejemplo de lo que es un asesino masivo e impune, apoyado por la mayor parte de los países que se definen como democráticos y que dan lecciones al mundo al respecto. Pero hoy este artículo no va de asesinos. Este artículo va del miedo.
Los pobres, los inmigrantes con o sin papeles, los que tienen problemas para llegar a fin de mes, los que trabajan y, a pesar de ello, no les llega el sueldo para pagar el piso (sea la hipoteca o el alquiler) y pagar las facturas y dar de comer a sus hijos… saben bien a qué me refiero. El miedo es lo que marca sus vidas y el aumento exponencial del consumo de ansiolíticos lo demuestra día a día.
Hagamos un poco de historia: La caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, inició el fin de la guerra fría y, con ello, el principio del fin del Estado de Bienestar existente en toda Europa occidental. El statu quo, simplificando, era el siguiente: En Occidente tenemos servicios sociales, servicios públicos y buen nivel de vida. El ascensor social funciona (si trabajas y te esfuerzas vivirás mejor que tus padres). Tenemos democracia… mientras que en los países tras el Telón tienen socialismo pero no libertad.
Cuando cayó el Telón cayeron con él muchas cosas y la razón que justificaba la sociedad existente fue una de ellas. Los gobiernos y, sobre todo, las grandes empresas ya no tenían necesidad de fingir pues los países socialistas se unieron a los nuevos tiempos de globalización y, tonto el último, la cuenta de resultados pasó a ser lo único importante. Los ingresos de los ricos se multiplicaron en porcentaje inverso al que crecían sus impuestos. Los paraísos fiscales aumentaron sus negocios (que se lo pregunten al Banco de Santander, al BBVA o a Florentino Pérez, por poner unos pocos pero significativos ejemplos españoles) y los servicios sociales empezaron a precarizarse a la par que crecían los gobiernos de extrema derecha y sus políticas populistas. Los Reagan, Thatcher, Berlusconi, Bush, Bolsonaro, Trump, Aznar, Abascal empezaron a proliferar en todo el mundo hasta tal punto que algunos (pocos) de los más ricos del mundo empezaron a decir abiertamente que querían pagar más impuestos. Sabían de lo que hablaban. Hablaban del miedo. Miedo a que, si se tensa la cuerda, termina por romperse.
Bueno, la cuerda empieza a romperse. Luigi Mangione es buen ejemplo de ello. Asesinó a Brian Thompson por ser uno de los responsables de este estado de cosas. No es justificable, repito, pero es un síntoma del hartazgo social. Después de la revolución francesa los pobres no dejaron de ser pobres, pero la guillotina se llevó a muchos ricos por delante.
Si yo fuera rico empezaría a tener miedo.
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