MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA
Uso el título
de un poema que Bertolt Brecht publicó, allá por el 1939, en pleno auge del
nazismo y que luego fue usado por el grupo gallego Golpes Bajos como título de una
canción, en el año 1983. Me parece muy acertado para lo que sigue y para los
tiempos que corren.
Se acaban
de celebrar los 10 años de la monarquía de Felipe VI, hijo de Juan Carlos de
Borbón, conocido ladrón, corrupto, corruptor y traidor a su propia patria que
no ha pagado por ninguna de sus fechorías porque, según el artículo 56.3 de
nuestra Constitución, la figura del Rey es inviolable e irresponsable de sus
actos, de los que darán cuenta quienes los refrenden… Y de aquellos polvos,
estos lodos.
La
monarquía parlamentaria que nos gobierna fue decidida por el dictador Franco y
nunca, jamás, fue sometida a plebiscito sino asumida torticeramente en nuestra
Constitución con el beneplácito de todos, incluidos los políticos que se decían
de izquierdas. La tan aclamada Transición solo sirvió, a la postre, para
consolidar en el poder a quienes lo tenían en el franquismo: Bancos, grandes
familias, terratenientes varios y grandes capitales. Fue un timo. Un timo que
pudo tener algún sentido entonces, dado el ruido de sables del momento, pero
que en el segundo gobierno por mayoría absoluta de Felipe González ya no tenía
ninguno, y tampoco se hizo cambio alguno, salvo consolidar el poder de la
Iglesia Católica (IC) incumpliendo, también aquí, la propia Constitución.
Los
conciertos educativos, transitorios por la falta de colegios públicos, se
mantuvo y, hoy por hoy, la enseñanza privada, mayoritariamente en poder de la
IC, está subvencionada con más dinero del que se destina a la pública.
La
sanidad pública ha seguido el mismo camino que la enseñanza y en los albores
del verano de 2024 asistimos al bochornoso espectáculo del cierre de camas y de
la falta de médicos; todo parece indicar que serán sustituidos por estudiantes
de último año del MIR… a bajo coste, claro.
El
Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) lleva más de 5 años caducado, pero en
ejercicio; sin que el gobierno “progresista” haya hecho gran cosa por corregir
el entuerto y cambiar, por ley, las mayorías necesarias para su renovación.
Mayorías que nuestra trilera Constitución tenía diseñadas para el bipartidismo
que, hoy por hoy, ha dejado de existir.
Jueces
como García Castellón, Peinado, Castellano, Aguirre o Marchena, por citar a
unos pocos de un amplio abanico, retuercen o directamente corrompen la ley en
un ejercicio continuado de prevaricación (impunes por un CGPJ tan corrompido
como ellos) mientras otros, como Baltasar Garzón o Elpidio Silva son expulsados
de forma ignominiosa de la carrera judicial.
La
extrema derecha crece y el PP pacta con ella mientras la prensa escrita (y
buena parte de la virtual, con honrosas y escasas excepciones, y las
televisiones…) tergiversa, miente y manipula todos los días; y lo hacen, de
nuevo, sin problema legal alguno. Díaz Ayuso es buen ejemplo de ello y sigue sin
ser inculpada por propiciar la muerte de los 1721 ancianos en las residencias
madrileñas.
Un día sí
y otro también asistimos a gobiernos regionales, de extrema derecha por la
alianza del PP con Vox, intentan (y no pocas veces consiguen) contralegislar ante
normativas de rango superior. Esto lo vemos en asuntos de Memoria Histórica (o
Democrática, tanto da), de vivienda, de sanidad o de educación. Incluso tenemos
que asistir estos días al bochornoso espectáculo de Ayuso recibiendo a Miley,
saltándose a la torera los protocolos oficiales.
La
precariedad laboral va en aumento, el derecho a una vivienda digna solo es un
mal chiste de nuestra Constitución; las viviendas turísticas ilegales son
legión…
Podría
seguir pero ¿para qué? Quien lea esto podrá llenar, de su propia cosecha, las
lagunas. Y las cosas, como el cambio climático, no hacen más que ir a peor.
Y
nosotros seguimos votando como votamos. Así nos va.