Todavía
recordamos, algunos que tenemos algo de memoria, ese apelativo de la mujer (que
hoy solo los más estúpidos o los más descerebrados, habitualmente coinciden,
reivindicarían) como el “sexo débil”. Permitidme que recupere el estulto
apelativo para definir al ser humano como el “animal débil” de los habitantes
de nuestro planeta Tierra.
Las ovejas,
aparentemente mustias y bobas, que van al matadero sin oponer resistencia,
despliegan una sofisticada reacción de grupo cuando las ataca el lobo; se
juntan en rebaño apiñado, emiten balidos de alarma y, en última instancia,
corren despavoridas.
Las gacelas,
cuando detectan el ataque de una leona, echan a correr en dirección contraria
y, si pueden, dan saltos artificiosos, transmitiendo el mensaje visual que podríamos
traducir como: Mira, leonita, me sobra fuerza para escapar de ti, mejor dedica tu
atención a la compañera que no tenga tanta energía.
Los ejemplos
anteriores los hemos visto, con prolífica asiduidad, en los programas
televisivos de naturaleza. Los veíamos cuando éramos pequeños y los seguimos
viendo ahora; por la sencilla razón de que los animales mantiene su instinto
natural… ¿todos los animales? ¡no! El ser humano es el único animal que se
empeña en apoyar a sus propios depredadores y defenderlos con su vida y su hacienda
con inmoderada estulticia.
Y esa irracional tendencia
no está solamente basada en la incultura, que también, sino en una extraña e
irracional propulsión que, en otro contexto, podríamos definir como el Síndrome
de Estocolmo.
Netanyahu y los
sionistas llevan años asesinando al pueblo palestino, con el apoyo manifiesto,
o la delictiva indiferencia, de la comunidad internacional. Donald Trump, delincuente
declarado, gana las elecciones en los EEUU con votos, incluso, de los
inmigrantes a los que ha prometido expulsar y combatir. Los ciudadanos del
mundo, incluidos los europeos, votan sumisa e inconscientemente a la ultra
derecha, sin que la realidad de sus mentiras, bulos y amenazas les hagan mella.
El CGPJ y toda la alta judicatura establece en España algo, que en anteriores
ocasiones he definido como Dictadura Judicial, con la inacción de una gran
mayoría de los ciudadanos. El planeta Tierra se acerca a la desaparición de la
raza humana por causa del Cambio Climático que, entre todos, hemos permitido
durante décadas… podría seguir con una lista interminable que demuestra la
estulticia del ser humano y su clara minusvalía en comparación con el resto del
mundo animal: Nos creemos más inteligentes que el resto de los seres vivos del
planeta Tierra, pero nuestros actos demuestran lo contrario.