LA ENVIDIA Y LA FRUSTRACIÓN
Asistimos estos días a noticias que dan cuenta del enfrentamiento de la extrema derecha de PP y Vox con el colectivo LGTBI, impidiendo que coloque sus banderas, o quitándolas directamente, y haciendo todo lo posible por torpedear las celebraciones del Orgullo allí donde gobiernan.
Valga como ejemplo este artículo de elDiario.es:
https://www.eldiario.es/sociedad/pp-vox-boicotean-orgullo-lgtbi-instituciones-gobiernan_1_11482533.html
Soy de los que creo, y lo hemos podido comprobar a lo largo del tiempo, que todo ello es un simple ejercicio de envidia y frustración, y no es la primera vez.
La extrema derecha de nuestro país no es más que la mentalidad del nacionalcatolicismo de la dictadura hecha carne, mentalidad de la que provienen todos ellos y que ya, en anteriores ocasiones, ilustraba como la frustración, los deseos no consumados, la mala conciencia y el miedo a la libertad (como tan bien describió Erich Fromm) tienen como consecuencia lógica el odio al diferente.
Se oponían al divorcio y fueron legión los integristas nacionalcatólicos que luego lo practicaron. Se opusieron, y siguen haciéndolo en cuanto pueden, a la ley del aborto y sus mujeres e hijas lo practicaron en masa con discretos viajes a Londres durante y después de la dictadura. Se han opuesto al matrimonio homosexual y no pocos de ellos lo han practicado en cuanto fue aprobado. Y eso por no hablar de la pederastia rampante del clero patrio y de la abundancia de “mariconeo” en los seminarios, como les afeó su jefe, el papa Francisco.
No hay peor cuña que la de la misma madera. Enséñame un integrista que va de santo, honrado y creyente y yo te mostraré a un experto en costumbres licenciosas, a un ladrón evasor de impuestos y a un prevaricador que mete mano en la caja del erario.
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